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__________Luis Lama
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Volver a inaugurar una exposición en la Sala Luis Miró Quesada Garland significa para mi el regreso al lugar donde me inicié como gestor cultural más de cinco lustros atrás, luego de haber ejercido la crítica de arte en Caretas. Dirigir la Sala cambió mi vida desde el inicio, me dio una visión diferente del arte y, especialmente, de los artistas. Ya no era más el crítico que veía obras exclusivamente para analizarlas de acuerdo a las teoría aprendida, se trataba ahora de un trabajo en cierta forma complementario al periodístico que me resultó infinitamente más humano y enriquecedor.

La Sala que se inició como Centro Cultural de la Municipalidad de Miraflores (CCMM), no sólo me limitaba a ver el producto artístico sino también a conocer a su creador, en una interrelación que modificó mis convicciones en torno al arte. Lo que en mi caso fue para mejor: terminé comprendiendo que el eje central de todo trabajo cultural no es el arte, sino los artistas.

Fue una experiencia enriquecedora conocer a artistas y profesionales del ámbito cultural. De ellos, quien más aportó a mi vida fue Luis "Cartucho" Miró Quesada Garland, el arquitecto del Palacio de la Municipalidad de Miraflores, y uno de los críticos de mayor trascendencia de nuestra historia.

Con “Cartucho” solíamos encontrarnos en el CCMM, cada sábado a eso de las once, cuando solía venir a Miraflores para visitar una exposición y tomarse un café. Fueron algunos de los momentos más felices de mi vida. Conversábamos incansablemente sobre arte y, prácticamente, admirábamos a los mismos artistas. Y yo lo admiraba a él.

Cuando “Cartucho” fallece en 1994 era indispensable que su nombre se mantuviera vivo, que los jóvenes supieran de él a través de actividades que fueran permanentemente contemporáneas. Entonces el CCMM pasó a llamarse Sala Luis Miró Quesada Garland, para reforzar de esta manera los propósitos para los cuales había sido creado: un espacio abierto a todas las ideas de nuestro tiempo, en el cual los jóvenes pudieran deslumbrarse con aquello que sus contemporáneos eran capaces de hacer.

Diez años después regreso al mismo espacio que inicié, con otras experiencias y renovadas obsesiones. Se mantienen las viejas ansias modernistas hacia lo nuevo, algo que hoy podríamos definir como “distinto”, la convicción del poder de la subversión artística, y el privilegio a la mirada joven que poco tiene que ver con lo cronológico, sino con otras formas de ver y de hacer.

Agradezco este regreso al Dr. Jorge Muñoz Wells, Alcalde de Miraflores, que me ha permitido retomar mi tarea cultural y conocer valiosos amigos como Clemencia Ferreyros, Gerente de Cultura Municipal, Alberto de Belaúnde, Jefe del Gabinete de Asesores, y David Flores-Hora, el sobresaliente curador joven que me acompaña en esta nueva aventura, que de eso se trata: asumir un reto y actuar de acuerdo a nuestras convicciones. A ellos se suman quienes compartimos largos años de hacer promoción cultural en la Municipalidad y a quienes felizmente reencuentro al volver.
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